Los metales suelen ser duros y
resistentes. Aunque existen ciertas variaciones de uno a otro, en general los
metales tienen las siguientes propiedades: dureza o resistencia a ser rayados; resistencia
longitudinal o resistencia a la rotura; elasticidad o capacidad de volver a su
forma original después de sufrir deformación; maleabilidad o posibilidad de
cambiar de forma por la acción del martillo; resistencia a la fatiga o
capacidad de soportar una fuerza o presión continuadas, y ductilidad o
posibilidad de deformarse sin sufrir roturas.
Sistema industrializado de encofrado
metálico flexible para vigas, columnas, muros pantalla rectos, curvos y semi curvos,
con el cual se logran las dimensiones, curvatura y alineamiento requeridos de
dichos elementos, con un buen acabado.
El encofrado metálico, como su nombre
indica, está compuesto por cierto número de piezas rígidas, que sólo pueden
adaptarse a una forma exclusiva. De ahí su «limitación» en cuanto a la
multiplicidad de formas a dar con un solo elemento o tablero, tal como ya vimos
en los encofrados de madera, que son susceptibles de emplearlos en diversidad
de piezas, cortando, añadiendo, clavando, etc. En cambio, en el encofrado
metálico, por su naturaleza, cada pieza sólo sirve para la clase de molde para
la cual ha sido proyectada, no pudiendo aprovecharla, salvo algún caso
excepcional, en otro elemento distinto.
Su gran ventaja radica, no sólo en la
facilidad y rapidez tanto en el encofrado como en el desencofrado, así como en
que las piezas moldeadas alcanzan unos paramentos lisos, bien cuidados, sino en
que la duración de dicho encofrado es prácticamente ilimitada, ya que no se
deforman ni deterioran por el uso.
Entre las desventajas, podemos citar
su inadaptabilidad a todo tipo de pilares, como sucede con la madera y a su
mayor peso para el traslado y manejo.
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